Tauromaquia III: Toros y tradición.

Nunca me han gustado los nacionalismos, por sus tendencia a etiquetar, a constreñir, a despreciar la diversidad. Todos los nacionalismos, desde el catalán, el vasco o el español, tienen una extraña tendencia a simplificar la historia, a adaptarla a sus necesidades, a dogmatizarla y, en definitiva, a menospreciar toda relativización de sus máximas necesarias de existencia, de cualquiera de sus dogmas. Negar, por ejemplo, sobre la base de la historia, la existencia de ningún “estado” catalán en el pasado, o incluso de la existencia de cualquier pais catalán, supone la quiebra, la barrenación de sus cimientos. Por alguna extraña razón, el nacionalismo español ha hecho de los toros (quizá por oposición al absurdo antitaurinismo catalanista), una bandera de defensa de principios, uno de esos dogmas absolutos que ni comparto, ni entiendo necesaria y, por ello, rechazo.

Muchos avances sociales se han visto enfrentados a la bandera de la tradición. Cuando el cristianismo se implantó en el mundo, tropezó con la tradición. Numerosos autores clásicos, que veian la tradición romana en peligro, se opusieron fieramente al cristianismo por lo que suponía de ruptura con la tradición que, al menos en teoría, tan bien les había funcionado. En nombre de la tradición se han defendido las luchas de gladiadores, la esclavitud, los sacrificios humanos. Todo ello indefendible desde la ética cristiana. Hoy día, también desde criterios supuestamente cristianos y con la tradición como trasfondo, se defiende la pena de muerte en muchos lugares.

Dejado claro pues que la tradición no es motivo suficiente para justificar la permanencia de nada, queda por determinar si el cambio ético es suficiente para parar, prohibir la  “fiesta” taurina. Pienso que sí. Mucha legislación ha entrado en nuestro ordenamieno jurídico como para permitir perfilar un conjunto de derechos de los animales. Si a pesar de todos los condicionantes en contra, diferentes normas (administrativas, penales, etc.), configuran toda una batería de derechos de los animales (en transporte, en crianza o en formas de sacrificio, en persecución del maltrato y prohibición de fiestas crueles), significa que existe una serie de principios arraigados en nuestra sociedad y que poco a poco entran en más gente. Que hay otras vias que solucionar es claro, pero muchas de ellas están, al menos sobre el papel, ya reguladas y solo falta que las administraciones actúen con mayor fuerza en caso de incumplimiento.

Se me dirá que grandes clásicos han hablado de los toros y de la tauromaquia. Los han retratado en cuadros, en la literatura, en multitud de lugares. ¿Y?. ¿Alguien reconoce la España del Lazarillo de Tormes en la España actual? ¿Tenemos las mismas tradiciones que entonces? Si hemos avanzado, ¿por qué conservar vestigios del pasado? Sinceramente, creo que no son necesarios. Creo que podemos vivir sin ellos y entrar, de una vez por todas, en la modernidad por la que tanto han suspirado muchísimos más autores que los que han defendido la tauromaquia.

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5 thoughts on “Tauromaquia III: Toros y tradición.

  1. Totalmente de acuerdo, una gran serie esta. Añado que la votación de ayer en el Parlament es una mala noticia para quienes vemos el cuadro completo, esto es, centramos la cuestión en el debate sobre el maltrato animal, y no solo en la simplificación burda del “toros sí-toros no”.

  2. Si, porque además, no deja de hacerme gracia el tema de los Bous al Carrer. Tradición o no tradición, todos los argumentos se pueden aplicar a una fiesta o a otra..

  3. Me complace ver que coincidimos plenamente en esto (por cierto, yo me considero taurino, justo porque estoy contra la tortura y muerte gratuita de esos bellos animales).

    Y también dediqué una serie, no concluso, a este tema en el blog corduril.

    Qué duda cabe que la racionalidad muchas veces facilita el acuerdo…

  4. Me complace ver que coincidimos plenamente en esto (por cierto, yo me considero taurino, justo porque estoy contra la tortura y muerte gratuita de esos bellos animales).

    Y también dediqué una serie, no conclusa, a este tema en el blog corduril.

    Qué duda cabe que la racionalidad muchas veces facilita el acuerdo…

  5. Querido y cuerdísimo blogger. Volví, pero estoy dejándome llevar por la pereza de nuevo. Aunque hoy tengo un tema para comentar que me sale del alma y del fondo de las entrañas.. Y así va este año.. a tirones.

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