Grecia, entre la traición y la supervivencia.

Grecia quita y deuda
Grecia quita y deuda
Licencia CC por Eric Vernier. Flickr.

Reconozco que la decisión de Tsipras me ha descolocado. Reconozco que también me ha decepcionado profundamente. Entiendo, en cambio sus motivos, aunque comparto mucho más los de Varoufakis para marcharse de un gobierno que iba a consumar una traición a sus propios conciudadanos.

Pero el de Grecia es un problema multifacético que no tiene una única solución. En Grecia se concitan demasiados problemas como para analizarlo todo en un conjunto. Es un problema de matices.

Con una deuda pública galopante y un déficit público que no se atenúa, lo que redunda en que la deuda pública sigue creciendo, hay que reconocer que en Grecia existe un primer problema grave en forma de pensiones insostenibles. Un sistema de pensiones ha de ser de las primeras preocupaciones de un gobierno decente. En Grecia, los gobiernos anteriores del bipartidismo griego, sus correspondientes PP y PSOE, construyeron un sistema de pensiones demencial en el cual la prejubilación a los 45 años era moneda común, todo ello con el beneplácito de sus “asesores” comunitarios y el silencio cómplice y feliz del propio pueblo heleno. Desconocer esa parte de culpa sería desconocer la realidad.

Pero existe, además, otra realidad. Es la misma que la que ha sufrido la banca en España. Si tú conoces o tienes medios para conocer que estás prestando dinero a gran riesgo con la esperanza de obtener pingües beneficios, no puedes acogerte al paraguas protector del dinero público y el poder público si las cosas se te tuercen. Business is business y no puedes pretender ganar siempre, máxime cuando asumes un riesgo mayor en la confianza de ganar más. Miles de pequeñas empresas se han hundido sin piedad por no calcular al céntimo sus riesgos y no veo por qué la gran banca puede arriesgar sin miedo a perder. De la misma forma, los que dieron dinero a Grecia conocían, porque ellos lo provocaron, su situación. Pero los beneficios pueden ser mayores.

Lo cierto en que para que Grecia pudiera salir de la crisis se tenían que dar dos factores principales, y al final se ha dado sólo uno de ellos, con lo que tengo mis dudas de las reales intenciones de la Troika y, sobre todo, el gobierno alemán y sus títeres, incluído el español.

La primera parte es la reducción de gastos que podríamos llamar suntuarios en una economía agotada. Es un paso muy duro, pero o se eliminan los pensionistas de 50 años o entre todos habrán de asumir el sobrecoste que eso supone. Supone apretarse el cinturón, pero es mejor que nada. Pero ello no debe suponer la reducción de salarios. Acometer una política de reducción de salarios SI que es suicida. Sí que es un austericidio.

La segunda parte es la que no se cumple. En entornos de moneda única, existen métodos para amortiguar las diferencias territoriales que en Europa no se dan. Me comentaba no hace mucho un amigo, profesor de economía de la Universidad de Sevilla, que en Estados Unidos, por ejemplo, hay mecanismos de amortiguación de las diferencias territoriales que someten a las arcas públicas a tremendos desembolsos bajo paraguas desconocidos en Europa. Por ejemplo, el ejército. En Estados Unidos las macrobases se instalan en zonas con necesidades económicas. Eso supone inyecciones disimuladas de dinero público en forma de necesidades de defensa. Esos elementos correctores no existen en Europa y se corrigen mediante inyecciones directas de dinero público.

En Estados Unidos, las inyecciones son a fondo perdido, porque se devuelven en forma de ejército (que luego se usa para destruir paises que después es reconstruído por empresas americanas, pero eso es otro cantar). Pero en Europa tienen que devolverse. Sea la situación del país que sea. Y en eso los alemanes han actuado como auténticos hijos del führer y sorprendentemente España les ha secundado. España, con una deuda publica sobre PIB cercana al 100% según unas fuentes, y cercana al 115% según otras (cuando era del 40%), debido sobre todo al rescate bancario, se permite el lujo de dar consejos de austeridad a Grecia y se pone intransigente en una quita siquiera parcial, mientras chorrea de gusto al condonar casi 16.000 millones al BBVA por las deudas de Cataluña Caixa (cosas de puertas giratorias, quizás). Eso sin contar con que tanto en el caso griego como en el español, gran parte de la deuda pública que se ha incorporado a los balances es en realidad… ¡¡SI!! Deuda privada transformada en pública.

Por eso no entiendo la postura europea. Si, es cierto. Hay que pagar las deudas, pero no hasta crear una situación de desamparo en el deudor. Podemos exigir contraprestaciones a cambio de una quita. Indudablemente, pero no hasta el extremo de que tales contraprestaciones supongan una especie de esclavitud permanente en el deudor. Creo que lo justo hubiera sido establecer una quita a cambio de ciertas contraprestaciones lógicas. Eliminar exenciones fiscales (a la iglesia ortodoxa, a las navieras, etc.). Aumentar la edad de jubilación. Eliminar las prejubilaciones, incluso en algunos casos con efectos retroactivos. Todo ello entra dentro de lo aceptable.

¿Por qué el ensañamiento entonces? En el caso de España, lo tengo claro. Fundir a Syriza es derretir el pedestal de Podemos. En España muchos se han ensañado con Grecia como si al hacerlo mordieran el cuello del propio Pablo Iglesias. No sólo en el poder. Aquellos que viven su día a día con el odio perenne de ver como perdían una a una alcaldías y autonomías han visto en la caída de Syriza y Tsipras una especie de venganza amarga de sus frustraciones personales.

Pero sinceramente creo que cometen un error de cálculo. Esa Grecia humillada y vencida puede generar tanto miedo como rencor. No deja de ser una humillación más en los lomos de quien ha soportado el verdadero precio de la crisis. Con muy pocos triunfos sobre la mesa, el PP va a vender la recuperación de España (bastante ficticia y que reposa en principios tan poco sólidos como la necesidad de la gente de empezar a gastar) frente al batacazo de Grecia como símbolo de lo que podría significar Podemos. Pero la gente sigue necesitando comer y lo hace en los comedores sociales. En los sitios donde no es el PP el que está. La gente sigue yendo a los bancos y encontrándose dificultades para pagar la hipoteca, para sacar su empresa adelante, para conseguir un crédito mientras banca y grandes corporaciones incrementan sus beneficios.

Y mientras tanto, Tsipras seguirá arrastrando su dignidad por el parlamento. Porque aunque aguantó hasta que pudo, cedió de la forma más miserable. Algun necio tendrá la desfachatez de decir que Tsipras incumplió sus promesas electorales, pero ¿es incumplimiento del voto de castidad cuando te sujetan entre cuatro mientras otro te somete sexualmente? Pues habría que ser muy desgraciado para decir que sí. Tsipras jugó un pulso y le tembló al final. Seguramente Varoufakis habría seguido el pulso, no sin razón. A Tsipras no le queda más remedio que irse a su casa. Tsiriza se reorganizará alrededor de un nuevo líder. Y entonces veremos si el león está muerto o dormido.

En cualquier caso, mucha suerte. καλή τύχη

 

 

 

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3 thoughts on “Grecia, entre la traición y la supervivencia.

  1. Amigo Dactilar, tu jugoso análisis creo que parte de premisas demasiado biempensantes. En mi modesta opinión, el golpe a Grecia ha sido para lanzar el mensaje de “Os recordamos a todos quién manda aquí, y además PARA SIEMPRE”. Lo de cerrar el paso a Podemos les importa tanto a los criminales de la Troika como a su miniyó Rajoy.

    Y lo que en realidad están cerrando (en sentido popperiano) es la sociedad mundo. Pensemos en la nueva pamema humanitaria, esta vez crisis de los refugiados mediante (todo tan real y tan falso a la vez, en otra vuelta de tuerca más de la retorcida confusión en que casi todos acabaremos naufragando…).

    Por lo demás, creo que coincidimos bastante en otros detalles (eso sí, apañados estamos si la solución va a ser más bases yankis… ;-)))

    Un cordial saludo.

    1. Jajaja, Censurar yo??? Ligero abandono porque estoy con el final de un máster que me lleva por la calle de la amargura. Moderado, aprobado y no contestado porque la verdad, es bastante coincidente en líneas generales.

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